sábado, 26 de enero de 2008

Jaime Huenún






Menos que el silencio pesa el fuego, papay, tu

gruesa sombra que arde

entre leños mojados;

menos que el silencio a la noche

y al sueño,

la luz que se desprende

de pájaros y ríos.
"Hermano sea el fuego", habla, alumbra

tu boca,

la historia de praderas y montañas

caídas,

la guerra entre dioses, serpientesde plata,

el paso de los hombresa relámpago y sangre.
Escuchas el galope de las generaciones,

los nombres enterrados

con cántaros y frutos,

la lágrima, el clamor de lentas caravanas

escapando a los montes de la muerte y la vida.
Escuchas el zarpazo del puma

al venado, el salto de la trucha en los ríos

azules; escuchas el canto de aves adivinas

ocultas tras helechosy chilcos florecidos.
Respiras ahora el polvo de los nguillatunes,

la machi degollando el carnero

elegido; respiras ahora el humo ante el rehue, la hoguera

donde arden los huesos del largo sacrificio.
"Hermano sea el fuego", dices retornando,el sol ancho del día

reúna a los hermanos;

hermano sea el fuego, papay, la memoria

que abraza en silencio la sombray la luz.


Papay es el nombre afectuoso que se da a las ancianas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nuevamente el estado chileno aplica toda su fuerza fascista en contra del pueblo Mapuche. Siempre, deseando la sangre, la exclusión y el ninguneo.